¡Hola! Lo que me parece más interesante del BIM aplicado a la PRL es que permite dejar de ver la seguridad como algo que se revisa justo antes de empezar la obra y empezar a integrarla desde el propio diseño: detectar zonas de riesgo, prever protecciones colectivas, simular accesos, trabajos en altura o interferencias entre oficios y organizar mejor las distintas fases.
En una reforma que seguí hace un tiempo se cambió incluso una zona de acopio al verla en el modelo, porque obligaba a cruzarse demasiado con maquinaria. En plano parecía una tontería, pero en 3D se veía clarísimo.
Al final, esa forma de anticiparse también me recuerda a otros ámbitos donde importa mucho pensar el conjunto desde el principio, desde la arquitectura hasta el diseño o la moda. Incluso en
una estética de inspiración bohemia, con tejidos ligeros, tonos naturales, cortes fluidos, bordados o detalles artesanales, el resultado funciona mejor cuando todos los elementos están pensados para encajar entre sí y no se añaden al final sin más.
Y si además el modelo BIM se mantiene durante la ejecución y el mantenimiento, toda esa información preventiva no se pierde al terminar la obra, que muchas veces es cuando empieza el típico “eso ya lo mirará otro” y luego vienen los problemas.